lunes, 25 de julio de 2016

MINERALES DE GUERRA

Los minerales de guerra son aquellos cuya extracción genera conflictos bélicos, bien por la escasez del mineral o bien por la demanda del mismo, provocando innumerables pérdidas humanas en manos de grupos armados que pugnan por el dominio de las minas. También se conocen como minerales en conflicto o minerales de sangre. En la actualidad, se consideran como minerales de guerra el oro, estaño, wolframio y tantalio.


La República Democrática del Congo, escenario del conflicto más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial, es el lugar más peligroso del mundo para una mujer o una chica.

Mujeres en conflicto
La situación de mujeres que viven en lugares con conflictos armados en distintos lugares del mundo fue registrada por Médicos sin Fronteras (MSF). Un material que da cuenta, a través de imágenes, del daño que sufren estas mujeres, producto de las guerras.

Desde principios del siglo XX, el impacto directo de las guerras en las poblaciones civiles se ha ido agravando: a menudo son víctimas de los bombardeos, ataques y abusos, y cuando no, quedan atrapadas entre las facciones en combate sin posibilidad de recibir asistencia, o se ven obligadas a huir en las más adversas condiciones.

Cuando las estructuras de salud son dañadas, destruidas o son inexistentes, los mecanismos de apoyo social colapsan y el acceso a la asistencia sanitaria se hace difícil. Las mujeres inmersas en estos contextos de violencia presentan un elevado grado de vulnerabilidad, afectadas especialmente por emergencias obstétricas, complicaciones del embarazo y del parto. Están expuestas a un alto riesgo de ser víctimas de violencia sexual, además de ser las que suelen ocuparse del mantenimiento de su familia.

República Centroafricana, Yemen, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Irak son algunas de las crisis humanitarias en las que Médicos Sin Fronteras (MSF) brinda asistencia y donde las mujeres sufren el daño directo de las guerras.

El escenario de conflicto es en gran parte para saciar la demanda internacional de productos electrónicos que requiere los minerales que se encuentran en el Congo oriental. Mientras que el Congo oriental siga teniendo una crisis compleja que es avivada por las tensiones por el terreno, por los derechos, por la identidad, por las luchas por el poder regional y por la debilidad del Congo como país, el comercio de los minerales en conflicto seguirá siendo una de las claves principales del conflicto.

Los mismos grupos armados que obtienen enormes beneficios del comercio de minerales en el Congo oriental llevan a cabo regularmente las atrocidades más estremecedoras, ya que compiten por el control de las minas más valiosas de la región, las mejores rutas de transporte y oportunidades para imponer “impuestos” desorbitados a aquellos que están involucrados en este negocio.

Aquellas compañías que producen productos electrónicos que pueden contener minerales en conflicto provenientes del Congo oriental tienen la responsabilidad de asegurar que sus negocios no están ayudando a alimentar las atrocidades involuntariamente. Ésta no es una tarea fácil, pero se puede llevar a cabo. Las compañías que producen productos electrónicos pueden presionar a sus proveedores y seguir el rastro de los minerales que usan para asegurar que no provienen de las minas que financian grupos armados e intereses criminales.

Los consumidores y los ciudadanos globales tienen que desempeñar un papel crítico demandando que las compañías y los gobiernos ejerzan presión en la cadena de suministro para que los minerales en conflicto del Congo queden fuera de las relaciones comerciales.

Llevar la transparencia a la cadena de suministro de los consumidores de productos electrónicos sería el primer paso significante para transformar las abundantes fuentes de minerales del Congo y que así pasen de ser la llama de la violencia al motor de poder para las millones de personas que se encuentran atrapadas en el conflicto y para  todas aquellas que dependen del escaso sustento que ganan en las minas del Congo oriental.

Los Estados Unidos y otros legisladores y activistas pueden alterar estas dinámicas definitivamente concentrándose en la dimensión internacional del comercio de los minerales en conflicto y asegurando que los esfuerzos para la reconciliación abordan la economía política del conflicto, la cual se ha estado ignorando desde hace mucho tiempo.

Para vencer de verdad a la maldición de los minerales en conflicto en el Congo oriental, se necesita un enfoque más exhaustivo. Se necesita un enfoque que abarque una inversión importante, prolongada y a largo plazo sobre la seguridad, la gobernanza y los sustentos del Congo dentro de un período de varios años.

Una estrategia exhaustiva que termine con el comercio de los minerales en conflicto del Congo debe tener cuatro partes principales:

1. Prestar atención a la cadena de suministro
2. Identificar y asegurar las minas estratégicas
3. Reformar la gobernanza
4. Apoyar los sustentos y las oportunidades económicas para los mineros

Finalmente, cualquier esfuerzo para abarcar el problema de los minerales en conflicto debe estar unido a una estrategia más amplia para así generar la voluntad política en el Congo y entre sus vecinos. Así, se encontrarán soluciones diplomáticas para terminar con las tensiones locales, nacionales y regionales que se han propagado en los últimos 15 años. La transparencia y la responsabilidad deben extenderse más allá de las fronteras para incluir a otros gobiernos en la región. Ruanda, Uganda y Burundi (en menor medida) se han beneficiado enormemente del comercio ilegal de minerales y de la continua inestabilidad, a la cual han contribuido a veces de manera directa.

Por la misma razón, los vecinos del Congo tienen preocupaciones de seguridad legítimas e intereses económicos en el Congo oriental. Es vital que los Estados Unidos y sus aliados hagan un enfoque más imparcial hacia estos actores regionales para abarcar estas preocupaciones de seguridad, para terminar el papel importante que estos estados continúan desempeñando en el comercio destructivo de los minerales en conflicto, y para apoyar el estado de derecho en el Congo y más allá de sus fronteras. 



El oro es un excelente conductor eléctrico y buen aislante de frío y calor. Su principal uso en la electrónica es en la elaboración de tarjetas o microchips y cableado, aunque también se emplea en la aeronáutica y aeroespacial, y en joyería. El estaño se emplea en la elaboración de artefactos electrónicos para la soldadura de los contactos.

El wolframio (tungsteno) se encuentra en forma de óxido y sales en ciertos minerales como la wolframita. Se usa en resistencias eléctricas, electrodos de soldadura, filamentos de lámparas incandescentes y la elaboración de aceros especiales. Es responsable de la vibración de los teléfonos celulares.

El coltán (columbita –óxido de niobio– y tantalita –óxido de tantalio–) se emplea casi en su totalidad en dispositivos electrónicos. El 80% de las reservas se hallan en la República Democrática del Congo (RDC), donde es motivo de graves conflictos geopolíticos por los intereses nacionales y fronterizos, y por el enfrentamiento entre contrabandistas, guerrilleros y multinacionales.


La guerra del coltán en el Congo inició en 1998 y aunque terminó en 2003, aún persisten los conflictos humanitarios (enfrentamientos entre grupos por el control de las minas, mineros esclavizados, trabajo infantil, entre otros) y conflictos ambientales (contaminación, deforestación, matanza de especies en peligro de extinción). Muchas empresas tecnológicas recurren a las guerrillas para adquirir mayor cantidad de materia prima y así aumentar su producción, a fin de satisfacer la creciente demanda de sus productos.


Esta grave situación ha llevado a múltiples ONG’s a orientar sus fuerzas a la lucha por restaurar la paz en las zonas afectadas y a la protección del ambiente, y han elaborado grandes campañas de información y concientización a nivel mundial. La ONU ya ha liberado algunas minas en RDC y desmilitarizado un gran número de yacimientos de estaño, coltán y tungsteno; sin embargo, la problemática continúa.

Una iniciativa gubernamental sobre la gestión responsable de las cadenas de suministro de minerales en conflicto es la Guía de la Diligencia Debida de la OCDE que orienta a las empresas sobre los pasos a seguir para hacer transparente su obtención de minerales. A raíz de la norma “producto libre de conflicto”, en 2010 se promulgó en Estados Unidos la Ley Dodd-Frank que regula el comercio de los 4 minerales en conflicto. En Europa, una ley similar está en discusión desde 2014 y se espera se apruebe en 2016.



 Muchas personas desconocen esta crítica situación. Le invitamos a ser portavoz de esta información y partícipe de la lucha contra el uso de minerales de guerra evitando la adquisición de productos elaborados por empresas que no los reporten libres de conflicto.

REFERENCIA: https://www.joya.life/

. Congo: Minerales de guerra, es un estupendo documental que nos habla de una de las mayores riquezas de la República Democrática del Congo, los minerales.

Lo paradójico es que esa riqueza --justamente- es la cuna de sus desgracias, y maquina de sufrimiento de la población de origen, que dejan sus cuerpos en las minas con el fin de poder dar de comer a sus hijos, ganando una miseria que, en la mayoría de los casos, no alcanza para COMER.

La mayor desolación y desgracia se encuentra en las zonas limítrofes con Ruanda, Uganda y Burundi, aunque todo el país se resiente con la "fiebre" de algunos minerales (como el Coltán y la Casiterita, por ejemplo), que los países ricos comercializan a precios exageradamente mayores...

Injusticias mundiales que te llevan a reflexionar y recordar que muchos de los congoleños que llegan a nuestras costas, han sido los que trabajaron duro en la mina para que nosotros podamos tener un móvil de última generación. Congoleños con unos riquísimos recursos mineros que, lo único que han obtenido a través de ellos es pobreza y sufrimiento.

Hablamos de seres humanos que sobreviven con menos de un dólar diario y con una esperanza de vida de 43 años...

Por último quién relata la historia, Donato Lywando, un fenómeno, me encantó la manera de abordar el tema.

VER: Mineralesde Guerra



. El siguiente documental transmitido por el canal History Channel relata algunos de los más crudos conflictos que se han desatado en África debido al tráfico clandestino de diamantes que terminan en las más prestigiosas joyerías de Europa y Estados Unidos.

En particular, se detalla la tragedia padecida en Liberia y Sierra Leona (aunque también se hace referencia al horror que se vivió en Angola) en los 90 a raíz de los turbios negocios del entonces gobernante de Liberia Charles Taylor y su relación con el grupo insurgente FRU de Sierra Leona .

No obstante, también se recorre los orígenes del comercio moderno de diamantes en la última parte del siglo XIX en Suráfrica y la forma como al poco tiempo el ambicioso empresario y colonizador británico Cecil Rhodes fundó la compañía más grande de diamantes hasta el presente: De Beers.

Especial agradecimiento para la ONG Global witness quienes se han esforzado por "romper" el vínculo entre explotación de recursos naturales y abuso de derechos humanos a través de sus investigación y denucias a nivel internacional.

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